Ryker
Apoyé la frente en la de ella, respirando agitado. No tenía idea de qué me había pasado y todavía temblaba. Sin duda mi cuerpo había entendido lo que había que hacer, porque estaba bastante seguro de que mi alma había abandonado mi cuerpo.
—¿Ves? No hay nada que temer —susurró ella, jugando con el cabello en la nuca—. Eso fue increíble.
—Todavía hay mucho que temer, pero no quiero hablar de eso ahora. Quiero saborear esto contigo. Sigue siendo increíble —dije.
Todavía no me había separado