Ya no quedan rastros de sangre.
Diana se frotó el rostro con frustración.
Anoche la vi, no me cabe ninguna duda.
Te creo, Diana. Quizá el asesino lo haya limpiado todo dijo George con tono tranquilizador.
Seguro que se nos está escapando algo.
Sin perder un segundo, Diana se dirigió al lugar exacto donde había presenciado la escena la noche anterior.
Con ayuda de George, ambos se separaron para registrar cuidadosamente toda la zona.
Sin embargo, por mucho que buscaron, no encontraron ninguna se