Tal y como había prometido el alfa Darren, Annabelle fue a visitar a Miranda.
Pero no fue sola, sino acompañada de su hijo, que dormía plácidamente.
Annabelle le cubrió el rostro con un gorro para que Miranda no pudiera verlo. No quería que aquella mujer conociera la cara de su hijo y la utilizara algún día como una nueva amenaza.
Golpeó suavemente los barrotes de la celda porque Miranda estaba dormida. Quería despertarla sin tener que llamarla por su nombre.
Dijiste que querías verme. ¿Qué que