El personal de seguridad abrió la puerta del pasillo que conducía a la celda de Miranda para permitir la entrada del alfa Darren.
Era la segunda vez que visitaba a su suegra desde que había sido ingresada en el centro de rehabilitación. Su objetivo seguía siendo el mismo: averiguar el paradero de Diana.
Con ambas manos en los bolsillos del pantalón y la cabeza bien alta, avanzó con paso firme para intimidarla.
¿Has comido, Miranda? preguntó cuando se detuvo frente a la celda.
Miranda, que estab