Estos días había estado mandándome notas a mano con mensajes dulces que incluso me avergonzaba leer delante de Retmus, su mensajero personal. Sé que no está en el castillo, después de la conversación familiar, no había regresado, sino que, se había llevado a los niños los dos días en los que habíamos quedado, pasaría el día con ellos.
Por lo que, básicamente no lo he visto desde ese día, pero, la suplica de darle una oportunidad, me la recordaba con las catorce notas que me entregaba Retmus cua