No sabía cuánto podríamos soportar con este ataque tan violento y por ello, me aferro a mi vientre deseando poder teletransportarme a un lugar donde mis hijos y yo estamos a salvo. Porque ahora, mi preocupación es que no les pase algo malo a mis bebés.
— Carlos… — susurro llamando su atención. — Tengo miedo.
— Estaremos bien. mi gente ya debe venir cerca. — dice Carlos y yo ruego porque sea así. aunque no lo escucho muy convencido.
— Espero que eso sea pronto, porque nos están acorralando. — s