Narrador omnipresente
La guerra no había dejado un solo minuto de descanso. Los vampiros avanzaban con rapidez matando al enemigo, pero, parecía que entre más cambia formas mataban, más salían.
Los cuerpos se acumulaban en las calles que en el pasado había sido un pueblo tranquilo, se llenaban de cuerpos sin vida en un rio de sangre que no dejaba de hacerse más grande. Pero, ninguno retrocedía.
Todos tenían una cuenta pendiente con el hombre que ya se había transformado en tantos animales que