El lunes por la mañana, David se despidió temprano de Amira, quien aún lucía una sonrisa soñolienta. -Debo viajar a Europa por unos días, -le dijo, su voz envolvente llena de ternura. -Esta vez voy solo, por la urgencia de los negocios y porque quiero que pases tiempo con tus padres. Pero después, iremos juntos. Es una promesa, mi amor."
Amira sintió un hormigueo en el estómago mientras él la abrazaba, sus labios encontrándose en un beso apasionado que le dejó un calor en el pecho. Cuando David