La mañana del ritual amaneció fría y clara.
Aria se despertó temprano, incapaz de dormir más allá de las primeras luces del amanecer. Lucian ya estaba despierto, sentado en el borde de la cama mirándola.
“No dormiste nada, verdad?” Aria se incorporó.
“Cómo podría?” Lucian tomó su mano. “Hoy mi pareja se vincula de sangre con alguien que intentó matarla hace meses. Perdonar mi falta de sueño.”
“Lucian.”
“Lo sé.” Él la interrumpió suavemente. “Sé por qué lo estás haciendo. Sé que es necesario. Pe