Una semana después de la victoria en la bóveda, la vida en el campamento se asienta en ritmo que Aria casi no reconoce.
Normalidad.
Los edificios permanentes están casi terminados. Casas pequeñas distribuidas alrededor del área central, cada una diseñada por los propios lobos que la habitarán. El edificio principal tiene cocina comunitaria, sala de reuniones, y habitaciones de visita que Rafael insistió en construir.
Aria se despierta cada mañana sintiendo el sol en su rostro y la calidez de Lu