Aria despertó en su propia cama, rodeada por el aroma de hierbas medicinales y algo más amargo. Velas ardían en cada superficie, proyectando sombras danzantes en las paredes.
Esperanza estaba sentada junto a su cama, preparando algo en un cuenco pequeño.
“Cuánto tiempo?” Aria preguntó, su voz áspera.
“Doce horas.” Esperanza no levantó la vista de su trabajo. “Nikolai despertó hace seis horas. Preguntó por ti inmediatamente.”
“Está bien?”
“Completamente recuperado. Sin rastro de la maldición.” E