Aria durmió durante dos días completos.
Cuando finalmente despertó, el dolor constante se había ido. Su cuerpo se sentía ligero, casi flotante. Como si un peso enorme hubiera sido levantado de sus hombros.
Lucian estaba dormido en la silla junto a su cama, su mano todavía sosteniendo la de ella. Se veía exhausto, con ojeras profundas y barba de varios días.
“Hola.” Aria susurró, apretando su mano.
Los ojos de Lucian se abrieron inmediatamente. Por un momento, solo la miró, como si estuviera ver