El susto había pasado, las emociones descubiertas y las cosas estaban algo silenciosas...
El desayuno estaba servido en una bandeja cuidadosamente dispuesta sobre la pequeña mesa de la habitación del hospital. Jugos naturales, pan recién hecho, fruta, algo de avena, nada extravagante, pero hecho con esmero. Incluso el aroma cálido del café llenaba el aire, envolviendo el ambiente con una sensación de hogar que contrastaba con la frialdad impersonal de las paredes blancas.
Había detalles pequeño