(...)
— Majestad me mandó a llamar –Daven entró a la habitación de su madre con cautela, nunca Lena lo había mandado a llamar, mucho menos para conversar.
— No necesitas decirme así Daven, soy tu madre –Él hizo un mohín al verla se sorprendió cuando vio en su rostro una sonrisa. –Quería hablar contigo por favor siéntate –Él obedeció, ella se sentó frente a él, con un poco de nervios. –Hijo, quiero pedirte disculpas yo... –La voz de Lena se quebró. –Cometí el peor error y fue no haber sido la