UN ABRAZO...
(...)
— No creo poder convivir con llamarla de ese modo como odio a esa maldita mujer –La reina caminaba de un lado a otro con la cara roja de la ira.
— ¿Y qué vas a hacer? ¿Obligarla a qué se cambie el nombre? amor mío, debes comprender que esa chica tuvo una vida, no podemos obligarla a qué cambie todo en una noche, apenas se acaba de enterar que tiene una familia y que ella y esa familia no son lo que se dicen normales, debemos darle su espacio y te guste o no el que ella sea nuestra hija n