26. La frenesí de la diosa
Heros tuvo que alzarse el bóxer y el pantalón, para poder caminar con normalidad. Se acercó a Hestia, contemplando aquel impresionante paisaje que su hermosa dama le proporcionaba. Las anchas caderas, el firme trasero con esos tonificados glúteos y la línea de la espalda, hicieron que su virtud recobrara de nuevo la dureza, que se volvía a marcar de forma vivida en su entrepierna. ¿Qué debía hacer? Aunque tuviera a su total merced a semejante mujer, que era una auténtica diosa descendida de los