encontraba alguna expresión en su mirada. Era como si sus pupilas mostrarán un gran vacío. Un vacío que no le pertenecía. Recargue mi cabeza en la silla y respiré profundo.
De pronto sentí su mirada a lado de mí, giré mi cabeza y sus labios se juntaron con los míos. Su aliento cálido me reconfortaba. Todo lo que tuve, quizá, quizá podría volver a tenerlo.
—Eres perfecta para mí, nadie volvera ha hacerte daño, por favor, no te lo hagas a ti misma—susurró.
Si era verdad, si era cierto, podía ser