Logan:
—¡Despejen!—gritó uno de los paramédicos. Sentía un nudo enorme en la garganta.
Ella no, ella no por favor.
—La estamos perdiendo eleven la carga ahora. Vamos niña.
Vi cómo en la máquina que medía el ritmo cardíaco de Mainyl aparecía una línea acompañada de un sonido ensombrecedor, un sonido que a nadie le gustaría escuchar o ser testigo de el.
Cerré mis ojos apretando las manos en puño. Jamás le perdonaría a la vida habérmela arrebatado, mi única razón.
—¡Inténtenlo de nuevo no pueden d