Frunció el ceño cuando se miró al espejo, sin duda alguna le costaría un poco más ocultar el morado que se formó por la noche. Maldijo a Emiliano una y mil veces. Suspiró tomando los productos de maquillaje de su estuche. No podía evitarlo, era sencillamente complicado tratar de dialogar con su actual novio.
Lo quería demasiado como para aceptar que su relación no era la más sana de todas, aunque, muy en el fondo existía otro sentimiento, el miedo.
Una vez terminó sonrió con tristeza, al princi