—Está dulce – dice la misma voz , una pequeña sonrisa se cuela en mi rostro .
—En realidad el capuchino es algo dulce aún sin la azúcar señor – suelto manteniendo la burla invisible.
—En mi país no lo es – y es allí cuando la curiosidad me embriaga y levantó la mirada , topándome con un hombre extremadamente atractivo .
Sus ojos , ¡Dios! podría perderme en su mirada por años , es un hombre maduro no creo que pase los treinta años , su rostro está adornado por una barba bien cuidada que solo ace