Adam
El lobo gris enseñó los dientes.
Adam permaneció inmóvil junto al embarcadero.
A su espalda, la puerta de la cabaña acababa de cerrarse.
Emily estaba dentro.
Bien.
Eso era lo único que importaba.
El animal avanzó un paso desde los árboles.
Grande.
Más de lo que parecía desde lejos.
Pelaje gris oscuro, casi negro bajo la luna. La cicatriz cruzándole el hocico convertía su expresión en algo todavía más feroz.
Adam sintió cómo su propio lobo empujaba desde dentro.
No necesitaba transformarse