Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlbert Bustamante entró a su oficina sonriente después de una agotadora junta en la que estuvo toda la mañana; es la hora de almuerzo y su novia lo espera en la oficina para comer juntos.
—Hola cariño. ¿Tienes mucho rato esperando? —Se saludan apasionadamente.—No cielo, solo unos cinco minutos... Ya sé que eres el amo de la puntualidad y por eso trato de llegar justo a la hora que acordamos.—Te cuento que estos hombres querían extender la reunión y que almorzáramos en la sala d






