—¡Hasta exhibicionista eres! —fue la excusa que vino a mi mente en modo de reclamo para invitarla a no seguir poniendo en jugo la cordura de todos los hombres que estamos allí. Que por cierto somos muchos.
Acepto que lo que ella estaba haciendo en cualquier otro momento, situación y el lugar no era nada malo. Vivimos en una época donde muchas mujeres viven la vida de una forma tan desinhibida que exponer casi la totalidad de su cuerpo desnudo no es problema para ellas y para el mundo, y si hay