Después que nos explicó esa grotesca verdad, se paró de la mesa y se fue al interior de la casa. Llevamos rato aquí en el jardín, sus hombres van y vienen por las áreas del jardín, siempre observándonos, al pendiente de nuestros movimientos.
Desde que supo parte de la historia, Lotte quedó en silencio, no ha volteado ni siquiera a mirarme. Se mantiene con las piernas cruzadas una sobre la otra con la mirada fija hacia el fondo del jardín.
¿Qué si no me preocupa la historia que ese hombre nos ac