Me gusta la condenada
Al verla salir intencionalmente me di dos fuertes golpes repetidos en la cabeza con la palma de mi mano buscando reprenderme por la idiotez que iba a terminar cometiendo al no poder controlar este maldito instinto animal que me caracteriza.

Fue algo intenso, duramente comprometedor y tentador. Becca sin mucho esfuerzo logró ponerme en el lugar que estaba buscando, fui débil, me gustó ser débil ante ella.

La m*****a niña me demostró tener lo que más me encanta de una mujer, es atrevida, desafian
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