Gema abrió los ojos lentamente, la cabeza le iba a estallar. Aún llevaba puesto el vestido de la noche anterior, sentía la lengua reseca, las náuseas la invadieron y corrió al baño. Vomitó la pizza de la noche anterior, se sentía morir. Como pudo se quitó el vestido, vio su torso enrojecido con las marcas que la tela había dejado en su piel, se puso un albornoz y se arrastró hasta su cama acurrucándose en posición fetal.
Thomas entró en la habitación con una bebida energética y dos aspirinas.
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