Gema comenzó a ponerse nerviosa, pareciera que cada vez que giraba Konstantin estaba allí. ¡Demonios! No entendía como podían encontrárselo tan seguido. ¿No se había graduado el año anterior y estaba haciendo la residencia en un hospital? ¿Acaso no era cierto que los residentes casi no tenían tiempo libre? Debería andar atendiendo pacientes y no tentándola con su presencia. Lo peor de todo, era que en cada oportunidad en la que se encontraban por “casualidad” él se detenía a hablar con Brian.