El timbre del celular que sonaba con insistencia hizo que el sueño profundo en el que estaban se viera interrumpido.
—Hola —respondió Helena al ver que era Fernanda la que llamaba.
—Apenas pasa de las siete ¿ya estabas dormida?
—Sí, pero no importa ¿Qué pasa?
—Que hemos postergado la visita a la persona que hablamos el lunes día que te enfermaste ¿Vamos mañana?
—Claro ¿Estás libre?
—Todo el día.
—Ok. Nos vemos mañana entonces.
Colgó el teléfono y se enredó de nuevo entre las sábanas y el cuer