Capítulo 30: Ganando Terreno.
Máximo se le endureció la expresión.
Apretó el volante con tanta fuerza que se le marcaron las venas de las manos.
—Como usted diga, señora —respondió, con una voz completamente plana, sin emoción.
El viaje fue incómodo.
Cada vez que podía, Máximo buscaba a Miguel por el retrovisor con miradas pesadas. Miguel no se quedaba atrás; se las devolvía todas con una cara de fastidio total, como retándolo.
Era una pelea muda entre los dos, una tensión que se podía cortar con un cuchillo.
Sin embargo, C