CRUELLA
Cerré los puños con tanta fuerza que mis uñas casi perforaron mis palmas mientras observaba a los estudiantes llorar y dejar flores en el altar hecho para Swayer. Sus sollozos, susurros y su falsa simpatía… todo se sentía como agujas clavándose en mi pecho.
Ni siquiera podía imaginar por lo que debía estar pasando la madre de Swayer. Me sentía demasiado culpable para enfrentar a cualquiera de ellos. Demasiado peligrosa. ¿Y si al estar cerca perdía el control? ¿Y si los lastimaba… igual