La lengua de Ivan había sido la única en explorar su intimidad y aún así podía estar segura de que era un experto en esto porque la estaba haciendo sollozar y retorcerse en la cama mientras la sostenía con firmeza de sus muslos concentrándose solo en mover su lengua de adentro hacia afuera en su entrada como si la penetrara.
Rápidamente su placer se intensificó cuando un dedo que tomó saliva de su boca se presionó contra su clítoris y comenzó a hacer círculos suaves que cada vez se intensificar