Completamente cargado de culpas, Xander pasó toda la noche bebiendo hasta perder la consciencia. Cuando salió del bar, su visión era borrosa; solo podía ver formas, luces intensas, pero nada en concreto que le diera buenas pistas de por dónde iba. Sin embargo, esto no le importó: se subió a su auto y puso a rugir el motor antes de perderse por la calle con la cabeza palpitante de dolor.
Su mente no dejaba de repetir escenas del pasado, atormentándolo con sus malas decisiones.
«¿Y si en lugar de