—¿Y? ¿Te gustó? —apremió Claudia con una mirada que revelaba temor y expectativa.
—Estuvo buena —contestó Xander, dejando a un lado los cubiertos para proceder a limpiarse la boca con una servilleta.
Su plato ya estaba completamente vacío, así que esa acción hablaba por sí sola.
—Claudia es excelente en todo —intervino Victoria, quien también se encontraba en la mesa. A diferencia de su hijo, ella todavía no había terminado de comer—. No hay nada que no haga bien esta chica. Y ni hablemos de su