—Brandon, seguimos hablando en otro momento —colgó Julieta, centrando toda su atención en el recién llegado. No era sorprendente que apareciera detrás de ella como un fantasma; después de todo, tenía las llaves del departamento.
—Ya te dije que no pienso permitir que se vayan —siguió él, encarándola.
—¿Sí? Dices eso luego de irrumpir aquí como si nada —se molestó por su arbitrariedad—. ¿Crees que puedo vivir así? ¿Contigo apareciendo cada vez que te da la gana?
En ese momento, Xander se llevó u