El fin de semana de Evans había sido glorioso. Luego de darse la gran vida comprando sin mirar el precio, se sentía liviana y poderosa. Jamás pensó que podría permitirse regalarle un auto nuevo a su hijo, pero lo hizo; todo gracias a la desesperación de la infiel de su jefa.
—¡Mamá, es increíble! —exclamó Mateo, su único hijo, quien acababa de obtener una beca para ingresar a la facultad de Medicina—. Pero... ¿cómo conseguiste el dinero? Es decir, sé que trabajas duro, pero esto... y todas esas