Mundo ficciónIniciar sesión― ¿Estás bien? ―pregunta la hermosa mujer de treinta muchos que está frente a mí. Sus manos me tocan temblorosamente. Su sonrisa es algo tímida y su tacto es más cálido de lo que alguna vez pude pensar.
Mi madre.
Cuánto tiempo pensé que esa frase no me estaba permitida. Sigue sintiéndose raro.
En mi condición de huérfana, reprimí el pensar en ella siquiera, por lo menos en los últimos cinco años, cuando entendí que tenía que continuar con mi vida sin la presencia de un







