Capítulo 24

Mi cerebro empieza a salir de la sorpresa y a procesar lo que está pasando. La cara conocida me hace reír de alivio.

― ¡Dios, Velkan! ―mi corazón vuelve a tener las revoluciones en modo normal―pensé que eran los eruditos que venían a buscar más muestras de sangre.

―A esos los dejamos durmiendo en el laboratorio―me responde―aunque no estoy seguro por cuánto tiempo, los drogamos y cerramos ese pabellón por dentro, pero los guardias tienen otras formas de entrar, así que suban rá

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