34. Sin límites
Ha-na admiró el rostro joven, atractivo y hermoso de Heinz con esos ojos azules y su cabello marrón. Era hermoso, pese a ser de otro continente y cultura. Ese chico irradiaba masculinidad, fuerza y dominación. Ni pareciera que fuera cinco años menor que ella, porque se mostraba como alguien magnánimo y superlativo ante los demás. Se inclinó hacia él, apoyando ambas manos en los reposabrazos de la silla, acercándose hasta que pudo sentir la respiración lenta y controlada de Heinz rozando su piel