205. Días de oficina
La empresa en esa ciudad había comenzado a vaciarse, el bullicio de las conversaciones se desvanecía mientras los empleados reconocían sus pertenencias y se despedían entre sí. Las luces de las áreas comunes se atenuaban poco a poco, y un silencio envolvente empezaba a llenar el espacio. Heinz y Ha-na, como si estuvieran siguiendo un ritual tácito, permanecían en sus respectivos puestos de trabajo, sin prisa por abandonar la oficina.
Heinz alió de su oficina asignada y fue a la de Ha-na. Se sen