203. La novia
Así, cuando Heinz entró al comedor, todos levantaron la vista. El silencio se hizo palpable, como si su sola presencia alterara la dinámica de la sala. Pero lo que verdaderamente capturó la atención de todos fue la mujer que lo acompañaba.
Ha-na, con un vestido sobrio, pero impecablemente elegante, caminaba a su lado con una mezcla de gracia y determinación. Su cabello estaba recogido en una coleta baja que dejaba al descubierto su rostro, y sus ojos almendrados, enmarcados por un maquillaje di