167. Es mi mujer
Kate que estaba viendo desde el carro se bajó de inmediato al reconocer al hombre tan hermoso; era quien la había rechazado en el bar. ¿Por qué estaba con la tonta de Ha-na? Imposible, esa asiática no podía tener algo que ella no, y menos, a ese hombre tan atractivo y hermoso.
—¿Quién eres tú? —preguntó Edward, con la mano en su cara, por el dolor del golpe que le había dado. Estaba molesto.
Kate llegó y se puso a su lado, confundida porque el hombre hermoso estaba de parte de la estúpida de Ha