8

Cuando Linda notó que Faye venía detrás con su maleta, se tragó las palabras que estaba a punto de decir y guardó silencio.

En la entrada se encontraba una joven, vestida con impecable elegancia, la postura recta y serena. Linda la reconoció de inmediato: era la misma mujer que aquel día había llevado ropa y un teléfono al hotel.

—Milan —dijo Sebastian, reduciendo el paso—. ¿Dónde está mi madre?

—Está descansando en su habitación —respondió Milan, con voz calmada y profesional—. El profesor Montoya está con ella.

—Bien.

Sebastian apretó con más fuerza la mano de Linda y se dirigió directamente hacia el ala este.

Milan y Faye intercambiaron una breve mirada. La sorpresa brilló en sus ojos al reparar en Linda, pero ninguna se atrevió a decir una palabra. Alrededor de Sebastian, la curiosidad era peligrosa… y el chisme, imperdonable.

En ese momento, un hombre con bata blanca salió de la habitación.

Sebastian se acercó de inmediato.

—Profesor Montoya. ¿Cómo está mi madre?

—Ha vuelto, seño
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App