Mundo ficciónIniciar sesiónZeta sostuvo su mirada, visiblemente inquieta.
—Tu padre… aceptó permitir que Darren se case con la hija de la familia Herrera.
—¿Qué…? —Sebastian se puso de pie de golpe, como si el sofá lo hubiera quemado.
Zeta se sobresaltó y le sujetó el brazo.
—Cariño, escúchame. Tu compromiso con la señorita Soler ya es público. Es prácticamente inamovible. No me gusta esa chica Herrera, pero Darren sí la quiere. Y con todos los rumores que circulan ahora mismo, este arreglo podría protegerte. Por eso pensé que—
—Basta.
Su rostro se quedó pálido.







