Mundo de ficçãoIniciar sessãoZeta sostuvo su mirada, visiblemente inquieta.
—Tu padre… aceptó permitir que Darren se case con la hija de la familia Herrera.
—¿Qué…? —Sebastian se puso de pie de golpe, como si el sofá lo hubiera quemado.
Zeta se sobresaltó y le sujetó el brazo.







