Mundo ficciónIniciar sesiónSebastián caminó directo hacia la parte trasera de la puerta de seguridad. Entre montones de cómics, Linda estaba sentada, aburrida, golpeando su brazo distraídamente. Levantó la vista cuando Sebastián empujó la puerta.
—T-tú… ¿por qué estás aquí otra vez? —tartamudeó.
—Este es mi territorio. Vengo cuando quiero —dijo él, cruzándose de brazos con calma.
—Oh… cierto, es tu centro comercial —murmuró ella, desinflada.
—¿Sigues moviendo libros? —preguntó, con expresión imperturbable.
—No… no sé. Depende de la firma de afuera &mdas







