Mundo de ficçãoIniciar sessãoGeorgia llevaba días sin comer ni beber adecuadamente. Había perdido tanto peso que parecía consumida, casi vacía. Se negaba a ir al hospital, y su rostro estaba pálido y demacrado.
En cuanto el señor Herrera la vio, el arrepentimiento lo golpeó de lleno.
—Georgia… lo siento —dijo en voz baja—. No deb







