Mundo ficciónIniciar sesiónElise ya se había recuperado casi por completo. El médico le informó que podría recibir el alta al día siguiente. Sin embargo, no había alegría en su rostro; solo una tristeza silenciosa que persistía en sus ojos.
Al ver al señor Herrera empacar sus cosas, un dolor sordo se extendió por su pecho. Por fuera parecía tranquila y distante, pero







