Mundo de ficçãoIniciar sessãoApenas Darren se acomodó en su silla del despacho, la puerta se abrió de golpe sin previo aviso.
Lucian entró a grandes zancadas, arrogante—sin llamar, sin cortesía—sus zapatos de cuero resonando con fuerza sobre el suelo de mármol, como si anunciaran su autoridad.
Los dedos de Darren se detuvieron sobre los documentos frente a







