Ava DeCostello
New York
–Te doy más de uno, mi mujer maravilla.
Nos consentimos un rato en la cama y después bajamos juntos, tomados de la mano, hasta llegar a la cocina. Yo había hecho algo sencillo, pero nutritivo de desayunar, unos omelette con jamón y tocino y Eryx, apenas olió el desayuno y vi que se le hizo agua la boca. Éramos un equipo muy sincronizado porque, él sirvió el jugo y yo, serví la fruta y los omelette en los platos y también serví mi leche y a Eryx, su café recién hecho.
–G