Eryx DeCostello
Miami
Estaba tan cansado que, no sentí cuando Ava se había acostado a dormir conmigo esa tarde. Desperté ya bien entrada la noche y contemplé a mi hermosa mujer, de pie en el balcón de la suite, mirando hacia el mar y no dudé ni por un momento, en hacerle una foto. Ella se veía gloriosa y mucho muy hermosa.
–Hola, mi bello, dormilón – Me sonrió cuando escuchó el sonido de la cámara de mi celular – Ya me acosté contigo y desperté y tú ni cuenta te disté.
–Me disculpo por eso, amo