IGOR
Llevaba la nariz ensangrentada y el labio partido, pero no me importaba. Había sido una buena pelea. Me pasé la mano por la cara y gruñí cuando mis dedos tocaron el lugar donde Freddie había logrado darme un buen golpe. Maldito idiota.
No soportó la idea de que el entrenador me ofreciera la capitanía del equipo. Puse todo de mí en la audición, y a pesar de que él era el actual capitán, yo había demostrado que era mejor. Pero claro, a los hijos de los betas como él no les gusta que los deje